Por Ángel Castillo Marcos
Prólogo: La banda que definió una era
Hablar de X Japan es hablar de una revolución musical en Asia. Es referirse al nacimiento del visual kei, a una banda que combinó la agresividad del speed metal con la elegancia del rock sinfónico y la sensibilidad de las baladas épicas. Es, también, la historia de cinco hombres marcados por la tragedia, el exceso y la genialidad. X Japan no solo fue una banda: fue un movimiento, una ideología, una catarsis para millones de jóvenes japoneses que encontraron en su música una forma de expresar lo que las palabras no alcanzaban.
Capítulo I: Los orígenes de X – Chiba, 1977
Yoshiki Hayashi y Toshimitsu «Toshi» Deyama crecieron juntos en Tateyama, Chiba. Desde temprana edad, Yoshiki se volcó a la música como forma de canalizar el dolor por la muerte de su padre. Su madre le regaló una batería, y ese instrumento se convirtió en el canal de su furia, tristeza y pasión.
En 1977, ambos amigos formaron una banda de covers llamada Dynamite, que más tarde se renombraría simplemente como X. En sus inicios, hacían versiones de Led Zeppelin, Kiss y Iron Maiden, pero pronto desarrollaron un estilo propio que marcaría la historia del rock japonés.
Capítulo II: Caos, identidad y primeros pasos
En los años 80, el heavy metal comenzaba a encontrar un nicho en Japón, gracias a bandas como Loudness y Earthshaker. Sin embargo, X se desmarcaba de sus contemporáneos por su estética exagerada, su teatralidad andrógina y su sonido vertiginoso.
Tras varios cambios de formación, la banda se estabilizó con Toshi en la voz, Pata en la guitarra rítmica, Hide en la guitarra principal, Taiji en el bajo, y Yoshiki como líder, baterista y compositor principal.
En 1988, fundaron su propio sello, Extasy Records, y lanzaron el álbum Vanishing Vision, un debut indie que sacudió la escena underground japonesa.
Capítulo III: Blue Blood y el nacimiento de leyendas (1989)
En 1989, X firmó con CBS/Sony y lanzó Blue Blood. Con temas como “Kurenai”, “X” y “Endless Rain”, el disco marcó un antes y un después. La fusión de velocidad, drama y sensibilidad conquistó al público y dio vida al movimiento visual kei.
Sus actuaciones en vivo eran explosivas. Yoshiki se desmayaba frecuentemente tras solos de batería que bordeaban lo inhumano. Los conciertos eran rituales de catarsis colectiva.
Capítulo IV: Jealousy, éxito y fracturas internas (1991)
Jealousy consolidó a X como la banda más poderosa de Japón. “Silent Jealousy” y “Say Anything” mostraban una evolución hacia sonidos más complejos. Llenaron el Tokyo Dome y conquistaron el mainstream.
Pero los conflictos internos afloraron. En 1992, Taiji dejó la banda por diferencias creativas. Fue reemplazado por Heath.
Capítulo V: Internacionalización frustrada – X Japan
En 1993, para evitar problemas legales con una banda estadounidense, cambiaron su nombre a X Japan. Se instalaron en EE.UU. y comenzaron a grabar en inglés, pero el sueño de la conquista occidental se diluyó.
En ese mismo año, lanzaron Art of Life, una pieza sinfónica de 29 minutos que se convirtió en obra maestra absoluta, sólo interpretada en vivo en contadas ocasiones.
Capítulo VI: Decadencia emocional y separación (1996–1997)
En 1996 publicaron Dahlia, un disco introspectivo con producción sofisticada. Pero en 1997, Toshi anunció su salida, influenciado por un culto espiritual. El grupo decidió separarse.
El último concierto, el 31 de diciembre de 1997, fue un ritual de despedida en el Tokyo Dome, inmortalizado en el legendario The Last Live.
Capítulo VII: La tragedia de hide (1998)
El 2 de mayo de 1998, Hide fue encontrado muerto. Su fallecimiento provocó un duelo nacional. Su funeral atrajo a más de 50.000 personas. Su legado solista y como ícono cultural sigue vivo.
Capítulo VIII: Renacimiento improbable (2007–2009)
En 2007, Toshi y Yoshiki se reconciliaron. La banda regresó oficialmente en 2008, con conciertos épicos y uso de tecnología para incluir a hide mediante pantallas y pistas pregrabadas.
Iniciaron una gira mundial que los llevó a Estados Unidos, Europa y Latinoamérica. X Japan resucitaba como mito global.
Capítulo IX: Documental, legado y lucha constante
En 2016 se estrenó We Are X, un documental que mostró el lado humano de la banda, ganando premios en festivales como Sundance. Yoshiki emergió como figura trágica y resiliente.
El documental revitalizó el interés mundial en la banda. Su presentación en Coachella 2018 fue histórica.
Capítulo X: ¿Un nuevo álbum?
Desde 2010 se ha hablado de un nuevo álbum. Aunque grabaciones existen, el perfeccionismo de Yoshiki y los compromisos individuales han retrasado el lanzamiento. Fans aún esperan con fe inquebrantable.
Epílogo: El alma inmortal del X
X Japan es un símbolo. Más allá de la música, es un lenguaje emocional, una historia de resiliencia y belleza nacida del dolor. Su impacto cultural trasciende generaciones.
We Are X no es solo un grito de guerra. Es una declaración de existencia. Una prueba de que el arte verdadero nunca muere.
Sugerencias multimedia:
- Insertar video de “Endless Rain” del Last Live (YouTube).
- Insertar tráiler de We Are X.
- Galería de fotos: Yoshiki en batería, hide en rosa, conciertos en Tokyo Dome.
Publicado en Rock and Reactions | Todos los derechos reservados


Deja un comentario